Como
la mayoría de artesanía finas, el proceso lleva dos semanas.
La fibra de cabulla es cultivada de la planta de agave, procedente de
un pequeño pueblo de Boaco llamado Santa Lucía. Cada dos
semanas ellos viajan tres horas en bus para traer el material crudo.
El primer
paso es suavizar el cordón y detallarlo peinando el montón
de cabuya.
Después
de detallarlo, ellos lo socan en una rueda de un cuarto de pulgada.
Después
de hacer el cordón ellos lo ponen en una porra con agua caliente
y tinta para hacer colores brillantes. Cuando la tinta esta añadida
en el cordón de cabulla, ellos lo ponen a secar tendido en un
alambre.
Ahora
que el cordón de cabulla esta hecho ellos pueden empezar su pintura.
Ellos empiezan a golpear el diseño y también el borde.
Los bordes internos del diseño también necesitan ser golpeados
en la mesa para asegurarlos. Después ellos pueden rellenar las
partes que faltan en el diseño como tejer en el borde de seguridad
con un cordón de cabulla más delgada.
Por último
Don Antonio revisa muy bien para asegurarse de la calidad del trabajo
de sus artesanos y también para tejer bien fino los detalles
que hacen de su tapiz una bellísima pieza de arte.
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